"si pongo ganas,

si pongo corazón,

si la ilusión me alcanza

puede el viento y puedo yo

llenar de aire las alas..."




lunes, 24 de mayo de 2010

REFLEXIÓN. Las redes sociales

Últimamente me he hecho un perfil en una página de esas que llaman “de redes sociales”. En Facebook. Me dí cuenta de que había muchos perfiles que pertenecían a personas mayores. No la gran mayoría, pero sí una cantidad considerable. Las redes sociales te permiten ampliar el círculo relacional, y mantener contacto con personas que se encuentran físicamente alejadas de uno. En ellos se pueden colgar fotos, vídeos y comentarios. A través de visitas a los perfiles de tus amigos, puedes enterarte de las novedades que han ocurrido en sus vidas, o ver en sus fotos cómo ha cambiado su aspecto. Además, las redes sociales te permiten participar en foros de debate sobre temas que te interesen, o expresar tus opiniones con respecto a cualquier asunto.
Al ver tantos perfiles de personas mayores de 50 o 60 años, me sorprendí. Me causó asombro porque no imaginaba que ese tipo de redes pudiera interesar a ese tipo de población.
Y luego me puse a pensar en la cantidad de puertas que abría este tipo de webs en la vida de estas personas. Un sinfín de posibilidades (tan infinitas como son los límites de Internet) vendrían a revolucionar esas vidas. Ya la televisión, la peluquería o el banco del parque no serían las únicas vías en las que esas personas podían aprender del mundo, o hablar sobre él. Ya los bloques de vecinos no serían el único lugar en el que se puede conocer gente.
Creo que este tipo de webs son también una forma de educación. Y visto lo visto, de Educación de Personas Adultas. Sería muy positivo que se explotaran las oportunidades que se ofrecen en ellas en los centros de adultos. Porque amplían los horizontes de una forma espectacular.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Cómo funciona el Sistema Educativo Español

El derecho a la educación

El derecho a la educación queda recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La educación es para todos. Debe ser así. Y también para los que no han tenido oportunidad de recibirla cuando eran jóvenes. Ojalá supiéramos apreciar la oportunidad que se nos ofrece para aprender.
Aquí les dejo un vídeo para que reflexionen:

http://www.youtube.com/watch?v=p0Gek6NsrRY

miércoles, 7 de abril de 2010

España y Colombia firman convenio para Programa de Alfabetización y Formación para el Trabajo, por 6.5 Millones de Euros

http://www.oei.es/noticias/spip.php?article2215

¿Qué aportan las noticias trabajadas en clase a los contenidos trabajados durante el tema 1?

A través de las noticias se puede deducir que la Educación Permanente es algo necesario, no sólo por lo que significa (por ejemplo) no saber leer o sumar en la sociedad actual, sino también para alcanzar metas de superación personal (importante para la autorrealización).
Como la forma de organizar y concebir el Sistema Educativo actual obliga a los niños a poseer una formación mínima (hasta los 16 años), esa parte de la población queda, digamos, cubierta. Sin embargo, los mayores, por ser anteriores a ese sistema educativo (refirámonos aquí a la implantación de derechos que trajo la democracia, por ejemplo, no al sistema educativo en sí), se encuentran fuera de ese círculo “formado” (o pueden estarlo). Por ello es importante desarrollar unos recursos orientados hacia ellos, que se encargue de cubrir necesidades concretas con respecto a la educación. Por ello los centros de Educación de Personas Adultas tienen bastante éxito. Porque están ideados para algo básico y concreto, y acogen a un público muy amplio y de muy diversas características.

jueves, 18 de marzo de 2010

Reflexión

El otro día, en clase, la profe Amparo nos contó algo que se me quedó grabado en los oídos y en el corazón. Hablaba de un centro de adultos, de una mujer mayor que le había dicho en clase: "Si es que yo no me quiero morir sin aprender a leer".
Es increíble cómo algo puede cobrar una importancia desmesurada si se sabe apreciar. Yo recuerdo mis días en el colegio, cuando me enseñaban a leer... ¡Cómo odiaba entonces los libros! Cada tarde era un suplicio abrir el libro de Lengua y empezar a pelearme con aquellos garabatos que la maestra llamaba "letras".
Después crecí, y decubrí el universo maravilloso que se esconde entre las páginas de cada libro. Aprendí que, más allá de aquella frase de "Mi mamá me mima", existían países como el de Nunca Jamás, y seres tan intrépidos como Willy Fog. Aprendí a soñar con cada libro. Aprendía a aprender con cada libro. Se abrieron ventanas y puertas ante mis ojos, y empecé a descubrir la sabiduría que encierra una biblioteca, o la triste delicadeza de aquella desgarradora frase de Neruda: "puedo escribir los versos más tristes de esta noche..."
Y comprendí. Comprendí a aquella buena mujer. Comprendí lo difícil que tiene que haber sido vivir inmersa en una sociedad en la que todo se escribe (desde los mensajes hasta los letreros de las tiendas). Vivir en un mundo de letras y no entender nada. Ser ciega, muda y sorda. No poseer la capacidad de expresarse por escrito, ni de entender los mensajes no verbales. Y entendí su sueño loco y desesperado. "Quiero morirme sabiendo leer..."
Y encontrar la oportunidad de hacerlo realidad en una Centro de Adultos, cuando crees que la vida ya va cerrándose para ti... Tiene que ser increíble. Ojalá algún día, antes de cerrar los ojos para siempre, esa buena mujer abra un libro, y contemple con ojos sabios aquellas letras (comprensibles ahora) que decían:

"Puedo escribir los versos más tristes de esta noche
La noche está estrellada
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos..."


Y si entonces miráramos los ojos de aquella mujer, y viéramos la emoción contenida en ellos... Entonces entenderíamos que todo esto de los Centros de Adultos, y de la Educación Permanente tiene sentido. Porque aquella mirada seguro, seguro... es capaz de dárselo.

martes, 9 de marzo de 2010

Comentario al artículo "Nunca es tarde para aprender" el País, 20 Nov. 2006

Todos, en el fondo, sabemos lo importante que es formarse. Educarse para para asegurarse un futuro, si se es joven, o para superarse continuamente, si se es un poco menos joven.
Formarse para aprender, para adquirir conocimientos, por el gusto de ampliar el propio bagaje cultural. Por sentirse útil en una sociedad que no valora la edad como un factor positivo (ya la persona no produce, por lo que deja de ser necesaria en una sociedad demasiado capitalista e indolente.
Por eso, centros como el de Vicálvaro de Madrid, son indispensables y necesarios. Centros de educación no reglada. Museos de conocimientos, bancos de oportunidades, en los que sueños tan dispares como el de un joven de diecisiete años o una mujer de cuarente y siete pueden hacerse realidad.

Porque se trata de aprender. Aprender a no tirar la toalla, a no renunciar a los sueños. Formarse, porque nunca es tarde si la dicha es buena.